Atendemos familias de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, con visitas coordinadas para conocer a los padres y ver dónde crecen los cachorros.
Empezamos con una sola perra, un caniche estándar y la idea de que un perro de familia no debería llegar a una casa sin información clara. Hoy seguimos con el mismo criterio: pocas camadas al año, reproductores con pruebas articulares y cardíacas al día, y cachorros que crecen dentro de la casa, entre ruido de cocina, niños y otros perros.
Elegimos cruces por carácter estable y tolerancia al manejo, no solo por color o talla. Un bernedoodle tranquilo en la camada suele serlo también a los dos años, cuando ya convive con visitas, viajes cortos y rutinas que cambian.
Cada cachorro sale con carpeta veterinaria, calendario de vacunas y microchip. Los padres pasan controles de cadera y corazón antes de entrar al programa, y esa información viaja con el cachorro, no queda solo en nuestra carpeta.
Los cachorros escuchan aspiradora, puertas, voces y pasos desde las primeras semanas. No los criamos en un canil apartado: crecen en el mismo espacio donde vivimos, así que llegan a la familia con menos sorpresas que resolver.
El seguimiento por mensajería sigue abierto cuando el cachorro ya está en casa. Consultas sobre cepillado, primeras salidas o cambios de alimento se responden con calma, según el tipo de pelo y el ritmo de cada familia.
Empezamos con una sola perra y una idea clara: criar bernedoodles con salud verificable y temperamento predecible. Estos son los momentos que marcaron el camino hasta hoy.
Nala, nuestra primera bernesa de montaña, tuvo cuatro cachorros. Aprendimos a llevar registro de peso diario y a recibir visitas solo después de la tercera semana.
Dejamos de criar con perros sin radiografía previa. Desde entonces cada adulto pasa por evaluación articular y cardíaca antes de entrar al programa.
Con caniche miniatura logramos tallas más pequeñas sin perder estructura. Ajustamos la guía de alimentación porque estos cachorros necesitan porciones más frecuentes al inicio.
Estandarizamos el paquete de salida: calendario de vacunas, historial de desparasitación y contrato de salud firmado. También empezamos el seguimiento por mensajería durante el primer mes.
Sumamos una guía práctica de cepillado y corte porque cada cachorro hereda un pelo distinto del caniche. Las familias reciben recomendaciones concretas según lo rizado o suelto del manto.